Aquí nos tocó bailarKarina

Continuamos con la serie Aquí nos tocó bailar. Este mes, entre ruidos de cañones y metrallas, surgió una historia popular, de una joven de apellido Alvarado, que era valiente al no dudar. Con ustedes: Karina Alvarado.

 

Karina Alvarado, bailarina de Son de México

Nombre: Karina Alvarado Vázquez.
Edad: 44 años.
Lugar de nacimiento: México DF.
Ocupación: Varias.
Tiempo en Barcelona: 8 años.
Tiempo bailando: 3 años.
Tiempo en Son de México: 3 años.
Baile favorito: Fandango, Son Jarocho.
País que más le ha impactado: Noruega.
Pasaría la tarde con: El Principito, la Madre Teresa de Calcuta o la Malinche.
Si fuera un animal: Conejo.
Lugar favorito en bcn: la montaña de Collserola.
Hobbies: ir al cine y caminar.

 

Bienvenida Karina, para empezar, por qué no nos cuentas un poco a qué te dedicas, cuál es tu ocupación.

Ocupaciones varias… jaja, pero es que sí son varias. Estudie Contaduría, tengo un Master en Marketing y otro en Dirección de empresas. Trabajé un buen tiempo en la planificación estratégica y presupuesto en un banco, y ya en Barcelona trabajé en marketing en el sector industrial, en el sector inmobiliario, he trabajado como camarera, canguro, redactora de contenidos web, haciendo limpiezas, piñatas…

¿Y cómo fue que llegaste a España?

La versión corta es que quería venir. Por gusto. Pretendía tener una experiencia de vida y de búsqueda interior a través de una experiencia directa con la parte europea de nuestro mestizaje mexicano. Pensé que así podría encontrar algunas respuestas y/o nuevas interrogantes sobre mí misma y otros aspectos de la humanidad. Este era (y es) el fin principal. Y lo quise hacer a través dos cosas fundamentales para mí: dándole un giro a mi carrera profesional, que si bien no estaba a disgusto, sentía que no me llenaba, y por otro lado a través de la danza, en este caso el flamenco que descubrí en México y tomé clases por casi 5 años. En realidad mi idea ha sido dedicarme a bailar y compaginarlo con mis estudios y experiencia profesional.

Lo que me trajo a España fue el flamenco especialmente y la conexión que hay entre España y México.

¿Conexión España-México?

Sí, en todo: danza, música, cultura, el pensar, el carácter, desde la comunicación, la familia, la política y como todo a pesar que haya pasado tanto tiempo, se sigue proyectando en nosotros la cultura española.

¿Y por qué Barcelona?

Fue la suerte quién lo decidió así. No quería venir a la aventura total, sino con un pie en la tierra, así que busqué una escuela de empresariales, apliqué en varias ciudades y fue aquí donde me contestaron primero.

¿Barcelona es como te la imaginabas?

Ya había venido como turista y me parecía muy bonito. En el extranjero no se conoce tanto de Cataluña y de su lengua. Si es cierto que la adaptación cuesta un poco, pero me gusta la vida en Barcelona.

¿Te has planteado cambiar de ciudad?

Sí, no sé exactamente a cuál, pero sí dentro de algunos años, en Europa o América latina. Lo que sí tengo claro es que mis últimos años de vida estarán en México. Ahora, a corto plazo, el objetivo es conseguir la nacionalidad, es un pasaporte que te abre muchas puertas.

Al principio viniste a Europa por el flamenco y ahora ya llevas tres años en Son de México. ¿Has bailado con otros grupos u otros tipos de baile?

Últimamente no. Pero desde pequeña he bailado lo que se me ha presentado: desde las fiestas infantiles y familiares de manera lúdica, pasando por las discotheques y salidas con amigos a salones de salsa, música grupera, pop; y tomando clases de bailes más coreográficos y estructurados: hawaiano, tahitiano, bailes de salón, salsa, flamenco y ahora danza mexicana.

Lo último que he explorado un poco es la Danza primal y la Biodanza. Lo que me gusta en sí es la esencia de la danza, el movimiento y la capacidad expresiva de éste que se encuentra en todas las civilizaciones y seres humanos; ese movimiento considero es una manifestación de la vida misma.

“Me gusta la esencia de la danza en sí, el movimiento que se encuentra en todas las civilizaciones, ese movimiento es parte de la vida misma y es lo que me gusta.”

¿Qué te atrajo al folclor mexicano?

Necesitaba bailar y el factor económico me impedía seguir diferentes tipos de clases. Un día conocí un grupo de chicas mexicanas en Barcelona y fue con ellas que me acerqué a un primer grupo de danza mexicana y como conocí a Liz, Claudia y Alberto (actual bailarina y ex bailarines de Son de México).

Coincidimos con Son de México en una fiesta latina y los vimos bailar… fue así como entramos en el grupo. Unos meses después nos estrenamos en Nou Barris, y de eso hace ya tres años.

Y aunque nunca había experimentado este tipo de danza, la idea de zapatear me atraía. Me gusta mucho que los pies puedan ser percusiones.

¿Recuerdas alguna anécdota en especial durante estos 3 años con SDM?

Sí, jaja, en las últimas fiestas de Gràcia estábamos bailando Guerrero, el Toro Rabón. Había dos filas, y en la parte en la que tenemos que dar vueltas, Gina, que estaba atrás de mí, me dice “¡Karina, dame mi pañuelo!” y yo no sabía a qué pañuelo se refería así que le di el mío, pero claro, después yo ya no tenía nada.

Xitlali, que no estaba bailando, vio el pañuelo de Gina en el suelo y lo recogió, cuando Gina se dio cuenta me devolvió mi pañuelo y Xitali le aventó el suyo desde abajo y ella lo cachó en el aire. Todo dando vueltas y en unos segundos, el público no se enteró de nada… si lo ensayamos, no nos sale.

De nuestro repertorio, ¿qué te gusta bailar más?

Me gustan todos los bailes, pero el que más me llama la atención es el Son Jarocho.

Cuando se impartieron los talleres de Son Jarocho aquí en Barcelona pude experimentar de otra manera. Además, musicalmente, creo que existe un puente entre las danzas españolas como el flamenco y nuestras danzas mexicanas, como el Jarocho.

Y esto ha sido súper chido para mí, pues he podido experimentar algo de lo que vine a buscar: la conexión entre estas dos culturas a través de la música y la danza.

Karina Alvarado, bailarina de Son de México

Si pudieras elegir un personaje famoso, vivo, muerto, ficticio para pasar la tarde, ¿con quién sería?

Con el principito, porque se me hace algo imaginario pero a la vez muy real, refleja mucha humanidad y simplicidad y sencillez, que es dónde radica realmente la felicidad y la plenitud. Entonces, estar con alguien que puede percibir así el mundo, con esa lógica tan simple y no complicarse como solemos hacerlo, se me hace como que sería una tarde llena de paz y alegría.

¿Te imaginas al principito bailando folclor mexicano?

Jajajaja, bueno, no, no lo había pensado, pero yo creo que el principito bailaría un vals… algo más europeo.

¿Alguna frase que quisieras compartir?

Sí, que nada es eterno y a la vez toda la vida está en este instante… Nada es para siempre… y está bien ¿no?